martes, 7 de septiembre de 2010

EN LA CARRETERA (reseña de la película La Carretera), por Jorge Zarco Rodríguez

Ganadora del prémio Pulitzer en 2007 y arrastrada por la polémica de si se trata de literatura "seria" o ciencia-ficción y terror disfrazado bajo apariencia "respetable", LA CARRETERA de Cormac McCarthy es una de las novelas más impactantes de los últimos años por más que su trama nos parezca un poético homenaje a MAD-MAX: un padre y un hijo huyen hacia ninguna parte sorteando en su camino a bandas de caníbales y desesperados sin nada que perder. Y aún así lo importante de su trama no es tanto su aterradora atmósfera como los esfuerzos del padre por mantener vivo a su hijo como símbolo viviente de una esperanza que su inhumano entorno les niega a cada paso. Como era de esperar, la adaptación a la gran pantalla no se hizo esperar; rodada en 2008 y con un año de retraso en su estreno que delatan un montaje interminable y puede que imnumerables conflictos de producción, LA CARRETERA (THE ROAD) es la segunda obra del australiano John Hillcoat, que ha contado con la magnífica fotografía en tonos grises de nuestro Javier Aguirresarobe y la música del mítico rockero Nick Cave, amigo del director y también responsable de la banda sonora de la magnífica LA MUERTE DE JESSE JAMES POR EL COBARDE ROGER FORD. Con una puesta en escena deudora del western crepuscular de los 70, pero también del terror estílo MATANZA DE TEXAS, muestra sin embargo en todo momento un tono contenido con la violencia. Lo que en manos de Rob Zombie sería una orgía de sangre interminable, Hillcoat muestra el horror y la violencia de forma rápida, seca y realista. No sabemos lo que provocó el apocalipsis, puede que un holocausto núclear o un desastre ecológico o quizá una nueva era glacial. Eso quizá no importa tanto como la obsesión por la supervivencia de todos sus personajes, donde la mayoría se dejan arrastrar por la desesperación, devoran a otros supervivientes y se devoran entre ellos. Y unos pocos que abrazan una brizna de esperanza como nuestros protagonistas y se niegan a rechazar ese poso de humanidad que todavía no les ha convertido en bestias. Reflexión sobre la ambigüedad del ser humano, capaz de lo peor y lo mejor al mismo tiempo. Con un tratamiento más realista y verosimil que la gran mayoría de películas de contenido apocalíptico, con las que tiene sin embargo más de una deuda pendiente. Títulos como UN MUCHACHO Y SU PERRO, el clásico cuento de Harlan Ellison, y películas como NUEVA YORK AÑO 2012, EL DÍA DESPUÉS, o la mítica saga MAD-MAX evocan al aficionado posíbles influencias. Como otra obra de Cormac McCarthy NO ES PAÍS PARA VIEJOS adaptada por los hermanos Cohen, les recordaba a más de uno a TERMINATOR (no es broma). Y aprovecho un paréntesis para denunciar que una frase de TERMINATOR SALVATION incluida en la escena del beso entre Sam Worthington y Helena Bonhan Carter: -¡ASÍ SABE LA MUERTE!- ha sido mutilada en la versión en DVD según mi colega José. Para que luego hablen de ediciones especiales y escenas elíminadas...

Volviendo a LA CARRETERA, me sorprendió que un argumento tan sórdido no excluya la ternura y el cariño, interpretadas a la perfección por un Viggo Mortensen que es mejor actor a cada día que pasa (él salvaba la discreta GOOD) sin que el resto del reparto merezca por ello menos admiración. El joven Kodi Smit McPhee pasa de la angustia al afecto y la tristeza como si no le costara esfuerzo, y papeles cortos pero de gran intensidad para Charlize Theron y el veterano Robert Duvall o Guy Pearce. Pese al horror, pese a la constante presencia de la muerte o el terrible y poético instante de la caída de los árboles muertos, metáfora de un mundo que no pudo soportar el maltrato del hombre, LA CARRETERA habla sobre todo del amor de un padre por su hijo y de la posibilidad remota, pero no imposible, de que haya todavía alguien bueno en alguna parte.

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