miércoles, 22 de septiembre de 2010

Yo fui un Trekkie adolescente, Por Jorge Zarco Rodríguez

STAR TREK 2009 o como reactualizar con sangre nueva la vieja franquícia dandole un aire "teen" que se venía anunciando desde el primer proyecto en los 70. Y es que con diez largometrajes y cinco teleseries a sus espaldas, STAR TREK creó el llamado fenómeno TREKKIE que rima con el odioso y despectivo FREAKY que en este país es sinónimo de minoría a la que se ve como una abominación viviente y se la trata con el mayor de los desprecios: la indiferencia. Los trekies hacen convenciones y fueron pioneros en disfrazarse de sus personajes antes que los otakus del manga, convirtieron a los actores oríginales en fenómeno de culto (autentico culto, ese que perdura al paso de los años) y temieron más que nadie la muerte de la franquicia. Y es que STAR TREK estába en punto muerto arriesgandose a ser carne de parodia facil, como todas las sagas. A diferencia de STAR WARS cuyo culto es universal, STAR TREK era acusado de cierto sectarismo en la degustación de su universo: o entras o no entras. Por eso se decidió que el nuevo episodio de la saga fuese obra de un tipo ajeno a la filosofía TREKKIE que amoldase la saga oríginal a una mirada fresca.

J.J.Abrams guionista y productor televisivo (Perdidos) siempre fue fan de Star Wars, de la primera saga, y se nota con creces.

Ya que ha dirigido el nuevo capítulo como una reelectúra del universo de George Lucas, no de la clásica serie de Gene Dodenberry. La versión adolescente de el capitán James T. Kirk remite a Han Solo por sus aires chulescos aunque a Chris Pine le den palizas todo el tiempo (incluido Spock) como si Abrams gozase hasta el orgasmo vapuleando al personaje. Zachary Quinto posee un impresionante parentesco con Spock/ Leonard Nimoy y se nota, aparte de hacer más cercano su personaje al público por su conflictíva personalidad, en las antípodas de la calculada frialdad del oríginal. Karl Urban mejora sobre el papel al oficial médico McCoy robandole plano a sus protagonistas a golpe de humor fino. Todo lo contrario es la sal gruesa en plan buen rollito del británico Simon Pegg como el ingeniero Scotty y Zoe Saldana (Uhura) tiene una importancia de la que carecía en la saga oríginal. John Cho (Sulu) aparece lo justo y Winona Ryder apenas tiene protagonismo como la madre de Spock limitandose su papel a un cameo. Aunque Eric Bana como el villano Nero pedía a gritos más carne en el asador, tratandose de una descaradísima alusión a Darth Vader. Sus motivaciones apenas son explicadas y su nave remite demasiado a La estrella de la muerte de Star Wars. Y la trama? : 126 minutos de frenesí contínuo en esa tendencia de los Blockbuster actuales a contar todo lo más rápido posible por miedo a dormir al público adolescente al que va dirigida... ¿Pero acaso esa cuestión del aburrimiento no depende de las manías y fobias de cada uno? Tengo un colega que por instinto se duerme en las películas aunque estas le interesen, no puede evitarlo y otro que se aburre absolutamente con todo por manía. La paciencia y la tolerancia hacia otros ritmos cinematográficos se está viendo muy maltratada. El guión de Roberto Orci y Alex Kurtzman (saga Transformers) acumula actos sin descanso para contar el máximo en menos tiempo posible, claro que J.J. Abrams es mejor director que Michael Bay y su tendencia a romper con la imagen establecida de la saga en realidad sirve para homenajear a otra más popular. Buen diseño de producción de Scott Chambliss. Y pienso que su eslogan debió ser "Yo fui un trekkie adolescente" porque la película funciona y te hace pasar un buen rato. Más no se le puede pedir.

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