miércoles, 20 de octubre de 2010

ENTREGA PREMIO DOMINGO SANTOS 2010


El Premio Domingo Santos es uno de los Premios de más solera en la ciencia ficción española. Su entrega es, junto con los Premios Ignotus, uno de los momentos más importantes de las HispaCones.

Para los aficionados españoles a la ciencia ficción, Domingo Santos es la fuente que alimentó nuestros sueños, el capitán de la nave que nos llevó a visitar universos exóticos y mundos distantes, y el maestro nos enseñó a contar historias fantásticas. Por eso, cuando los organizadores de la Hispacón 2010 pensamos en invitarlo, me llenó de emoción poder al fin conocerlo en persona. Por desgracia no pudo estar con nosotros, aunque nos envió unas palabras llenas de cariño, y con ellas estuvo con nosotros en espíritu. Gracias maestro.
José Vicente Ortuño (RedCF)

TEXTO ENVIADO POR DOMINGO SANTOS. PARA SU LECTURA EN LA ENTREGA DE PREMIOS D.S. (2010) QUE LLEVA SU MISMO NOMBRE.

Mis buenos amigos de Burjassot me han hecho el honor de invitarme a entregar, dentro de los actos de la Hispacon de 2010, el premio que lleva mi nombre. Ninguna otra cosa me hubiera hecho más feliz que venir por segunda vez a esta hermosa ciudad con motivo de su Hispacon (excepto por supuesto que me concedieran el premio Nobel de literatura, por ejemplo), pero mis actuales circunstancias personales, seamos claros, mi jodida salud, me impiden desde hace unos años, entre muchas otras cosas, el asistir a una HispaCon; la última a la que pude ir fue la de 2003 en Getafe, ¡yo que hasta entonces no me había perdido ninguna! Pero las circunstancias de la vida mandan, y uno ha de doblegarse a ellas, por mucho que le pese.

De todos modos, no podía rechazar esta oportunidad de estar de nuevo en contacto con mis colegas y amigos de toda la vida, aunque fuera en cierto modo de una forma virtual. Así que propuse al responsable de la edición de este año del premio, mi buen amigo y colega J.E. Álamo, una forma alternativa de estar en cierto modo con vosotros: escribir el texto de mi "discurso" y dejar que alguien lo leyera en mi nombre. De modo que ahí voy.

Lo primero que supongo que querréis saber algunos de vosotros, al menos los más nuevos en este fascinante mundo del fandom y de las hispacones, es cómo se fraguó el premio. Veamos. En 1992, tres entusiastas autores y acérrimos fans gaditanos, Ángel Torres Quesada, Rafa Marín Trechera y Ángel Olivera, se liaron la manta a la cabeza y decidieron organizar la HispaCon de aquel año en la hermosa Tacita de Plata, bajo el inspirado nombre de Gadir 92. Tras patearse todos los despachos de rigor y dar la lata a toda una pléyade de funcionarios, consiguieron al fin el patrocinio del Ayuntamiento de la ciudad, lo cual comportaba entre otras cosas la cesión de un local espléndido donde celebrarla, la colaboración de los estamentos oficiales en los diversos actos, y algo de fondos (nunca los suficientes, pero siempre de agradecer) para desarrollarla con dignidad. Y con dignidad lo hicieron, hasta el punto de que para muchos, yo entre ellos, Gadir 92 es considerada aún la mejor HispaCon celebrada hasta la fecha, y creó un precedente y un punto de inflexión que influenció a todas las hispacones posteriores, muchas de las cuales se han mirado en su reflejo a la hora de desarrollar sus actividades.

De entre las "excentricidades" de Gadir 92, fruto del entusiasmo de sus promotores, citaré solamente dos. La primera: no se limitó a un invitado de honor como se había hecho hasta entonces, salvo en la del año anterior, celebrada en Barcelona, sino que invitó a tres: la espléndida y joven escritora Elia Barceló, el magnífico dibujante Toni Garcés, y vuestro humilde servidor; la placa que conmemora este hecho con respecto a mi persona, con un "en reconocimiento de su labor por la ciencia ficción en España", cito textualmente, y que reproduce un espléndido grabado del dibujante gaditano Carlos Pacheco, entonces aún un principiante pero hoy abducido en medio del éxito por las mieles de la industria gráfica norteamericana, ocupa un lugar de honor en mi biblioteca
Y la segunda: creó lo que sería a partir de entonces el premio Domingo Santos

En principio el premio, organizado por Gadir 92 con el soporte y el patrocinio de la AEFCFT (a la que por aquel entonces aún no se le había añadido la T de Terror) no debía llamarse Domingo Santos, y no estaba previsto tampoco que tuviera continuidad, aunque ciertamente sus creadores tenían sus esperanzas al respecto. Uno de los primeros retos con que se enfrentó el triunvirato organizador de Gadir 92 fue darle un nombre. Primero se pensó en un nombre alusivamente gaditano, pero Ángel Torres, cuya mente, como lo demuestra su obra, es desvergonzadamente fértil, propuso bautizarlo en su lugar con mi nombre, puesto que yo era uno de los invitados de honor, y supongo que había que rentabilizar el gasto. Fui consultado al respecto, y en principio me negué: "¡Coño. Ángel, que todavía no estoy muerto!", creo recordar que exclamé más o menos, A lo que Ángel respondió, con su fértil mente desvergonzadamente práctica, que para qué lo querría yo cuando estuviera muerto, si no me iba a enterar, con lo cual me convenció. Mi siguiente pregunta fue cuánto pensaban pagarme por los derechos de utilización de mi nombre, a lo que Ángel, con su fértil mente práctica desvergonzadamente sibilina, argumentó que, aunque no estaba seguro de lograrlo, esperaba poder conseguir que no me cobraran nada por el honor y la gloria de bautizar con mi nombre un premio de tanto prestigio como el que iba a alcanzar aquél, con lo cual acabó de convencerme. Y así llegamos a una entente cordiale que se ha mantenido hasta hoy en día a lo largo de todas las hispacones que se han celebrado..

Acerca de esa primera edición del premio, Ángel Torres me contó en su tiempo una anécdota que ilustra muy bien lo susceptibles que todos podemos llegar a ser a veces, infundadamente y a priori, por temor al qué dirán. La convocatoria de la primera edición del premio tuvo un sorprendente éxito, puesto que se presentaron casi una cincuentena de relatos. De entre todos ellos se preseleccionaron cinco, que fueron leídos por los tres organizadores, que votaron independientemente (del 1 al 5), cada uno por su cuenta, su ganador. El sorprendente resultado fue que los tres otorgaron su 5 al mismo relato. En principio esta unanimidad era una buena cosa, puesto que demostraba la calidad del relato ganador, titulado "Sangre, lágrimas y Alicia", por encima de todos los demás. La sorpresa fue que, abierta la plica correspondiente, el autor resultó ser un tal Joaquín Revuelta, ¡de Cádiz! Aunque ninguno de los tres miembros del jurado lo conocía personalmente, el pensamiento fue inmediato: ¿Qué pensará la gente? Un autor gaditano votado por unanimidad por un jurado gaditano en una Hispacon gaditana era una incitación a gritar: "¡tongo!". El jurado llegó a hablar incluso de efectuar una nueva votación y darle el premio a otro de los relatos finalistas, pero eso sí hubiera sido tongo, Afortunadamente, imperó de inmediato el buen criterio, y se mantuvo la decisión original. El resultado fue que, pese a los infundados temores, nadie habló de favoritismos, nadie pensó mal en lo más mínimo acerca de lo justo de la decisión original, y si alguien lo hizo se lo guardó para sí mismo…, todo ello quizá en buena parte porque, por encima de todo, el relato se merecía absolutamente el premio: tuve oportunidad de leerlo, y es un cuento excelente.

Joaquín Revuelta era en 1992 un recién llegado al mundo de la ciencia ficción. Hoy puedo decir que tiene un estimable ramillete de cuentos y una novela en su haber. ¡Incluso volvió a ganar el premio Domingo Santos una segunda vez, en la Hispacon de 2003, con su relato "Deshacer el mundo", el único autor que ha ganado dos veces el premio! (De acuerdo, para los puristas, eso no es enteramente cierto: Ángel Torres Quesada también lo ha ganado dos veces, pero en las dos ocasiones fue un segundo premio, aunque en la primera fuera ascendido a primero por haberse detectado una irregularidad en la presentación del relato originalmente ganador.)
La siguiente Hispacon, celebrada en Gijón en 1993, mantuvo la convocatoria del premio, y lo mismo hicieron las sucesivas, hasta el punto de convertirse pronto en un acto más dentro de ellas. Eso se debe en buena parte al apoyo/patrocinio que desde un principio le prestó la AEFCFT, y que ha mantenido en todas las sucesivas ediciones hasta el presente. De hecho, desde un principio la convocadora del premio ha sido siempre la AEFCFT, si bien ha delegado la organización del mismo, la publicación de la convocatoria, la redacción de las bases, la recepción de originales, la formación del jurado, las votaciones, y la concesión del premio, a la comisión organizadora de cada convención. De hecho, la convocatoria del premio se ha convertido en una de las condiciones sine qua non para que la ciudad solicitante sea aceptada como candidata a celebrar una Hispacon. Esto le ha dado al premio el prestigio de estar respaldado por una organización de solvencia, pese a que su dotación económica sea más bien escasa. El premio de su primera convocatoria fue una reproducción de la mascota de la Hispacon, "Quillo", y 25.000 pesetas (entonces aún no existía el euro), mientras que la dotación de este año es de unos modestos 500 euros, además del diploma tradicional..

¿Por qué la gente se presenta, entonces? Lo he consultado con amigos, y la opinión general es que lo hacen no por el importe del premio, sino por el prestigio que otorga. Porque, después del premio de novela corta de la UPC y del Alberto Magno, es el premio de ciencia ficción en lengua española más valorado.

Ni que decir tiene que esto ha inflado mi ego hasta casi el estallido, hasta casi el punto de desear incluso a veces presentarme yo mismo a él. (Nunca lo he hecho, por supuesto, ni lo haré: además de ser una absoluta ridiculez el presentarte a un premio que lleva tu nombre, recuerdo la famosa anécdota de Charles Chaplin y el concurso de imitadores de Charlot, y me arrugo).
¿Quienes se presentan (y ganan) al Domingo Santos? Hay de todo. Lo han ganado nombres conocidos como César Mallorquí, Ángel Torres Quesada, Félix J. Palma, Juan Carlos Planells, sólo por citar algunos, y supongo que habrá otros que se habrán presentado también y no lo habrán ganado. Pero para mí, lo más importante del premio es su labor de cantera. Muchos premiados a lo largo de los años eran nombres desconocidos cuando lo ganaron. Algunos no han seguido la ruta iniciada, pero otros se han ido abriendo camino y hoy son otras tantas estrellas que alumbran cada vez más el firmamento de la ciencia ficción. Aunque sólo fuera por ello, me siento orgulloso de que este premio lleve mi nombre.

Sólo hay un detalle que empaña un poco todo esto: la mayoría de los ganadores no llegan a ver pese a todo la publicación de su obra ganadora. Algunos consiguen publicarla por su cuenta en algún lado, generalmente en revistas electrónicas, pero la mayoría permanecen inéditos. En las bases del premio no consta en ningún lado el compromiso de publicación de la obra ganadora. Y yo me pregunto: la organizadora última del premio, la AEFCFT, ¿no podría efectuar una edición de los relatos premiados, del mismo modo que edita, muy meritoriamente, sus Visiones y sus Fabricantes de sueños y otras de sus publicaciones periódicas? Veamos: son 19 premios hasta hoy, contando el de este año. Esto puede dar para ¿dos, tres volúmenes? Y en años sucesivos podría integrarse el premio dentro de alguna de sus publicaciones regulares.

Es sólo una idea. Y puede que no sea el único en tenerla. Aunque de una forma aún muy nebulosa, he oído susurrar algo cosa acerca de un joven y emprendedor editor...

Pero dejémonos de divagaciones que supongo que estarán haciendo que muchos de vosotros empecéis a odiarme a muerte, y centrémonos en lo que he venido a presentaros aquí: el resultado de la concesión del decimonoveno premio Domingo Santos, correspondiente al año 2010, y el nombre de su ganador. En total se han presentado 168 relatos, lo cual es una participación realmente apreciable, procedentes principalmente de España, pero también, me informan sus organizadores, de Argentina, Cuba, Perú, Ecuador, Bolivia, Francia e Inglaterra. De entre todos ellos se han preseleccionado diez finalistas. Le pedí al responsable del premio que me permitiera leerlos a nivel personal, sólo para mi satisfacción, a lo cual accedió muy amablemente. Para mí los diez son excelentes, los diez merecen en principio el premio. Por supuesto tengo mi favorito, aunque no voy a decir cuál es, porque es sólo mi opinión particular y no soy miembro del jurado. Pero sí puedo decir que el nivel de todos ellos es alto, muy alto. El jurado habrá tenido que emplearse a fondo para decidir.
Pero salgamos de dudas y vayamos al fin a lo importante. Ésta es el acta del jurado:
ACTA DE LA REUNIÓN DEL JURADO DEL PREMIO DOMINGO SANTOS 2010
En Valencia, el 4 de octubre del 2010, el jurado de la edición del certamen de relatos Domingo Santos 2010, presidido por el escritor J. E. Álamo y compuesto por la escritora y pintora Anabel Zaragozí, la ilustradora Verónica Leonetti y los escritores Roberto Malo, Daniel Miñano, Enric Herce y Claudio Cerdán, tras proceder a las deliberaciones y consiguientes votaciones, acuerda emitir el siguiente:
F A L L O

Por su narrativa firme y consistente, los personajes magistralmente descritos y la excelente recreación del contexto, declaramos como

Vencedor del Domingo Santos 2010 a EL TAXIDERMISTA DE BRADOMÍN
Autor: Javier Molina Palomino.
Torrejón de Ardoz. Madrid. España.

FINALISTAS

Aeternitas.
Autora: Julia R. Robles. Murcia. España.

Al Final del Camino.
Autor: Ricardo Montesinos Valentín. Badalona, Barcelona. España.

Comer.
Autor: Óscar Bribián. Zaragoza. España.

El Baile de San Vito.
Autor: Sergio Parra de Segur. Calafell, Tarragona. España.

El Pueblo Fantasma.
Autora: Carmen del Pino. Málaga. España.

Fairlane.
Autor: Sergio Gustavo Bonomo. Buenos Aires, Argentina.

Honrarás a tus Cromosomas XY.
Autor: Juanfran Jiménez. Madrid. España.

Premiere.
Autor: Rubén Sánchez Trigos. Madrid. España.

Sofisticación.
Autora: Ana Martínez Castillo. Albacete. España.


Felicidades al ganador, a los finalistas, y a todos los participantes…

© 2010 Domingo Santos

 

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