Elegía, por Armando Bayona

Es en los atardeceres dorados de fines del verano, precisamente luego que ha llovido, cuando vuelve a agitarse en mí el dolor de su ausencia. Porque igual que aquella tarde, el brillo del sol poniente hace que todo reluzca y una infinidad de solecillos luminosos lo repitan, uno en cada gota de agua suspendida en los innumerables trozos de plástico que pueblan el mundo.
Igual que aquella tarde, sí, cuando luego de pasear sin prisas en el disfrute del aire refrescante, nos detuvimos, buscando esta roca en la que me apoyo ahora mismo, a contemplar las refulgencias de lo que un día fueron billones de bolsas de plástico y hoy trillones de confetis, tiras, parchecillos que tremolan, revolotean o se arrastran a la voluntad de la brisa. Un panorama delicioso éste, como aquél del día que le confesé mi amor. Y qué clara era su mirada cuando volvió su rostro hacia el mío y me animé por fin a besar sus labios. Sí, clara como los destellos plateados del omnipresente plástico.
Nos juramos amor eterno. Nuestras vidas se embarcaron en una aventura vertiginosa y exquisita que me resultaba difícil de creer, tan feliz me sentía. Levanté para ambos una casa, hecha con las rocas de la región, donde yo me he quedado, en medio de esta llanura donde el plástico parece ser más abundante. Será que los vientos han arrastrado hacia aquí trozos de bolsas que no se sostendrían en las laderas que forman el horizonte, que vienen quizá de muy lejos, de antiguos depósitos de basura que han quedado expuestos por el agua y la erosión, y son las bolsas de plástico lo primero que se libera y vuela a todas partes, embelleciendo el paisaje.
Dicen –no puedo imaginarlo, me repele la idea – que alguna vez, siglos atrás, hubo masas inmensas de árboles en muchas regiones de la Tierra, pero hoy todo el paisaje es suelo y rocas, con alguna hierba dispersa, que no se alza más de un par de centímetros… Y, claro, el plástico milenario, que convierte al mundo en un kaleidoscopio espléndido.
Pero estaba contando otra historia: la de ella y yo; la del amor eterno y la casa de piedra. La historia de una felicidad que duraría siempre y que de pronto ya no estaba, porque un día, demasiado pronto para mi amor que estaba tan vivo como hoy, ella me dijo simplemente que se iba, a buscar en otra parte lo que ya no tenía conmigo.
El sol ya se ha puesto, después de inflamar con todos los tonos del rosado los trozos húmedos de plástico. Así que vuelvo sobre mis pasos hacia la casa, como tantas otras tardes, con la amargura de saber que el plástico dura mucho más que el amor.

EL PRAGMATISMO EN EL CINE DE FICCIÓN, Por Claudio Landete Anaya

Resultado de imagen de claudio landete anayaEl Pragmatismo es un método filosófico o teoría del pensamiento, según el cual el único criterio válido para juzgar algo como real o verdadero se ha de fundamentar en sus efectos prácticos, en su utilidad, en las bondades derivadas. El Pragmatismo se mantiene dentro del mundo de los fenómenos, pero no para examinarlos y describirlos críticamente (como haría un científico) sino que quiere dominarlos y hacerlos manejables al hombre. No interesa tanto saber qué es ciertamente verdadero y qué es falso, sino qué necesidad satisface de la persona.

La mayoría de las teorías filosóficas acerca de la naturaleza de la verdad, han supuesto tácitamente, desde el principio, que todas nuestras creencias son verdaderas. Al igual que sucede en nuestra vida y recuerdos, incompatibles a priori con la existencia del error. Ese es el primer punto de coincidencia del cine reciente de ficción con el pragmatismo: incidir en el hecho de que algunas de nuestras creencias vitales resultan ser erróneas.

«Verdadero», para esta corriente filosófica, significa «favorecedor del objetivo que ha conducido a la pregunta». Una creencia no se puede calificar como un elemento aislado, tiene que estar en relación con un objetivo. Será verdadera si favorece la realización de ese objetivo y falsa si no lo favorece. Los efectos de creer, en ese caso, serán buenos, incluyendo las emociones que se susciten o las consecuencias percibidas.

A priori no solemos pensar que en una narración literaria o cinematográfica la verdad deje de ser absoluta o lo que es lo mismo que los significados dejen de ser invariables, para convertirse en elementos relativos en función de cada sujeto. Suponemos que los datos y verdades son inamovibles. Un pilar sólido sobre el que se basa nuestra tranquilidad intelectual, pero con el Pragmatismo todo está sujeto a revisión o cambio de una nueva perspectiva futura. A lo mejor, precisamente por este motivo, abundan las historias donde, para ser más cautivadoras, corrientes de pensamiento como la citada ejercen una considerable influencia. Veamos algunos ejemplos.

En el año 1990, el film Desafío Total de Paul Verhoeven se basó en el relato Lo recordaremos por usted perfectamente de Philip K. Dick. El argumento giraba alrededor de programar al protagonista, Doug Quaid, una memoria artificial de un viaje a otro planeta, Marte, con el estímulo adicional de sentirse un agente secreto. Al final de la película, el protagonista es consciente de que no es el Doug Quaid que pensaba, sino un agente sin escrúpulos del cruel Coohagen que ha sido telepáticamente camuflado para infiltrarse entre la insumisa resistencia marciana. No existe la verdad absoluta, sino en función de la persona. Doug Quaid elige no retornar a su personalidad original. En términos pragmáticos se ha convertido en otro hombre con deseos y prioridades distintas.

Si revisamos Esfera (1998) del director Barry Levinson e inspirada en la novela de mismo título de Michael Crichton; al descubrir una lámpara cósmica de Aladino, el equipo de científicos desplazado al interior de una nave espacial sumergida desde hace 300 años llegan a ser conscientes de que no son capaces de evitar que el objeto materialice sus peores temores y pulsiones negativas. No experimentan ninguna utilidad beneficiosa, todo lo contrario, están en permanente peligro. Deciden de mutuo acuerdo que la humanidad no está preparada todavía para un hallazgo de tal magnitud y le ordenan de forma comunal que abandone nuestro planeta. Consecuentemente, habrá de pasar mucho tiempo hasta que se produzca una investigación o revisión posterior de las propiedades de dicho artefacto.

Matrix (1.999) de Andy y Larry Wachowsky, quizás nos presenta el más claro e influyente mensaje pragmático del último cuarto de siglo en la figura del traidor Cifra. En medio del acuerdo entre el Agente Smith y Cifra; este último dice, cuando pide que le reinserten en una central de energía:

“¿Sabes? Sé que este filete no existe. Sé que cuando me lo meto en la boca, es Matrix la que le está diciendo a mi cerebro: es bueno y jugoso. Después de nueve años… ¿sabes de qué me doy cuenta? La ignorancia es la felicidad.

Durante todo el film, Cifra no para de lamentarse en términos parecidos. ¿Por qué cogí la dichosa pastilla roja? ¿Conocer la verdad para esto? En resumidas cuentas, de qué sirve la verdad si no te hace más feliz. La utilidad es la base de todo y no hay ninguna utilidad en ser penosamente consciente fuera del sistema de realidad virtual creado por las máquinas en esta película.

Pocos minutos después encontramos la segunda gran apuesta pragmática en Matrix: la figura del Oráculo. Morfeo y Neo van a verle en una incursión arriesgada en el mundo virtual. Y el vaticinio del Oráculo no se da en términos de Sí o No, de Verdadero o Falso. El pronóstico se da en términos de lo que Keanu Reeves necesita oír conforme a lo que serán los acontecimientos futuros. Necesidad conforme a un propósito o finalidad.

El rechazo o la negación de partes de la realidad, el olvido si sentimos que tiene un efecto beneficioso para la persona, y que ya hemos apuntado someramente, puede considerarse un argumento pragmático que está siendo muy explotado en el cine de naturaleza fantástica del cambio de milenio.

En Memento (2.000) de Christopher Nolan. El protagonista, Leonard, sufre una enfermedad que le impide retener la memoria más allá de unos breves minutos. Vive entregado únicamente a una misión, vengar la muerte de su esposa, a quien cree brutalmente asesinada; para no olvidarlo se tatúa el cuerpo con los datos sobre esa muerte, junto con fotografías instantáneas en las que escribe breves notas que le ayuden en sus pesquisas. Al final un policía corrupto que ha estado aprovechándose de él, le hace ser consciente de la verdad. Su mujer voluntariamente llevó a Leonard a una situación límite para hacer reaccionar a su mente y curarle, haciendo que le inyectase insulina repetidamente. Fue él mismo quien provocó la muerte del ser que más amaba.

Aunque logra recomponer fugazmente el drama. La película concluye con el deprimente desenlace de Leonard iniciando por enésima vez la búsqueda de los asesinos de su esposa.

Películas dignas de mención en este apartado por presentar cierta similitud temática, son: La escalera de Jacob (1.990) de Adrian Lyne o La caja negra (2.005) de Richard Berry.

En Inteligencia Artificial (2.001) de Steven Spielberg se narra la historia de un prototipo de niño robot que ha sido acondicionado para amar únicamente a una mujer que tiene a su hijo Martin en estado de coma. El hijo biológico se recupera milagrosamente y tras una serie de desafortunados incidentes entre el hijo verdadero y el reemplazo robótico, la familia decide abandonar al último en el campo; expulsándolo de sus vidas y exponiéndole indefenso ante los peligros del mundo. El motivo principal es que el robot ha perdido la utilidad de llenar el vacío emocional de la madre, ante la vuelta de Martin. La película nos muestra el periplo de un sustituto mecánico innecesario, un ser ya sin una finalidad reconocida en la sociedad.

El maquinista, el hombre sin sueño (2.005) de Brad Anderson es una película en la que un hombre va deteriorándose a raíz de una fatiga crónica con origen en que desde hace un año no puede dormir. Su mundo se va convirtiendo en una pesadilla paranoica. Al final, resultará que los fenómenos que le atormentan están reflejando un conflicto profundo de su mente. Es la sensación de culpabilidad porque atropelló a un niño y se dio a la fuga sin prestarle auxilio. Al final el hecho aflora en la mente, adquiere la condición de verdadero o real, siendo asumido por el protagonista, ante la imperiosa necesidad de poner en paz su conciencia como requisito previo a poder descansar.

Hay un film asiático muy sugerente Re-cycle (2.006) de los Hermanos Pang. En el cual una escritora de best-sellers llamada Tang Yin llega a un universo paralelo en el que malviven todos los objetos, personas y las emociones que una vez poblaron nuestro planeta y que luego, por olvido, abandono o simple sustitución, fueron arrojados fuera de nuestras vidas, a la basura.

Tang Yin tendrá la cooperación de un anciano y una niña que le ayudarán a orientarse en tan extraño entorno y a salir de él. Al final de la narración recordará que los seres que la favorecen son en verdad su abuelo y la hija que nunca tuvo con motivo de un aborto. Ambas personas, relegadas al olvido en la psique de Tan Yin durante tanto tiempo, adquieren la condición de verdaderos conforme participan en la huida de la protagonista.

Existen ciertas similitudes argumentales entre ese film y Paycheck (2.003) de John Woo en el que a un brillante ingeniero informático, Michael Jennings, contratado para trabajar en proyectos secretos, por una cláusula de confidencialidad, se le borra la memoria inmediata después de cada investigación para que no pueda facilitar nunca ninguna información a terceros. Sorprendentemente, después de la última investigación, renunció a cobrar salario alguno y en vez de eso se envió un sobre con objetos personales, aparentemente de escaso valor, que en realidad esconden pistas sobre el pasado olvidado y claves para superar las amenazas y peligros del presente.

Jennings debe resolver cuanto antes el rompecabezas del pasado, conforme va descubriendo, obligado por la secuencia de los acontecimientos, la utilidad de cada objeto. Estas pistas, son fragmentos de verdad, que adquieren su razón de ser dentro de un propósito más amplio. Jennings va actualizando su visión de la realidad progresivamente, objeto a objeto. Argumento inspirado en una historia de Philip K. Dick.

En Cypher (2.002) de Vincenzo Natali nos encontramos con un universo de conjeturas y de engaños, donde lo que se ve no es lo que aparenta ser. En el que al final el personaje principal está tan desconcertado que lo que busca es un criterio de verdad, después de una sucesión de identidades ficticias: Morgan Sullivan, Jack Thursby… Pero todo resulta estar subordinado a la satisfacción de un deseo personal. El argumento más allá de la parafernalia del espionaje industrial, se resume en cómo llega a actuar el protagonista para obtener lo que más desea: la seguridad de su pareja. Aunque es verdad que en la secuencia de identidades ficticias pone de manifiesto temas como: la alienación del individuo, la incapacidad de decisión o el hastío rutinario.

La perspectiva planteada en Origen (2.010) de Christopher Nolan es bastante interesante. A un extractor de pensamientos del subconsciente le encargan el proceso inverso, incluir una idea ajena en la mente del heredero de un imperio empresarial, a través de los sueños.

Tal como ha sido vestido el proceso en la película, es coherente con la teoría pragmática porque la falsa idea que le implantan se convierte en verdadera en la medida que ayuda a establecer relaciones satisfactorias con otras partes de su experiencia personal. Es un pensamiento positivo y motivador. Después de implantarle la idea-origen, el sujeto afectado recuerda con otros ojos las difíciles relaciones personales que mantenía con su padre, recién fallecido. Se sentirá receptor de un amor que nunca tuvo y de un deseo paterno de que se labrase su propio destino. Engañándole, han cambiado la voluntad del sujeto, que no seguirá los pasos de su progenitor y desmembrará el imperio empresarial; pero han mejorado la calidad de sus recuerdos y su autoestima.

Origen se centra en una de las cuestiones capitales del pensamiento pragmático: ¿Cuál es el valor efectivo de la verdad o la mentira en términos empíricos? La idea-origen se convierte en verdadera porque el sujeto la ha podido asimilar y sus procesos mentales la validan y la corroboran porque le producen mayor satisfacción personal que cuando no existía.

Aunque en el ámbito del género policíaco, el pragmatismo adquiere un nombre propio y una notoriedad importante en El alquimista impaciente (2.002), film español de Patricia Ferreira, concretamente en la figura del investigador de la Unidad Central de la Guardia Civil, Rubén Bevilacqua. Un investigador criminal que en su fuero interno reconoce explícitamente que lo que descubren tras un asesinato no es la verdad absoluta. Cuál es la verdad no tiene una respuesta concreta. Más bien defiende que lo que él y su ayudante levantan son historias que tengan la suficiente consistencia y coherencia como para que las admita a trámite un juez.

Para concluir diremos que no es extraño que el Pragmatismo disfrute de una amplia popularidad mediática pues recoge algunas de las grandes tendencias intelectuales y políticas de nuestra época, como es el escepticismo, el humanismo moderno, la importancia de las percepciones, la creencia de un poder humano sustentado por el progreso científico o tecnológico, la persecución del éxito… Los temas recurrentes en este tipo de historias son la revisión de la realidad, la búsqueda de un criterio de verdad aplicable a nuestra vida, la importancia de los recuerdos y de los deseos, y por estos motivos solemos verlos plasmados en géneros donde se vislumbran distintos planos de realidad: como el cyberpunk o el thriller psicológico.

PIEL DE FANTASMA. Por Rafael Marín

Los relatos tienen, todavía más que las novelas, un algo de coyunturales: los escribes en un momento determinado de tu vida, bien porque la idea te muerde, bien porque alguna revista te lo pide, y sabes que duran el tiempo justo de su publicación. Luego, normalmente, desaparecen, o cuesta mucho trabajo encontrar los fanzines, revistas o webs donde los has ido publicando.

Por suerte, tienen una nueva y corta vida cuando consigues recopilarlos en forma de antología. Escribo relatos desde siempre, y los suelo alternar con la redacción de novelas: a veces, me sirven para desintoxicarme del estilo de las novelas en cuestión, a veces son ejercicios de estilo, experimentos literarios, juegos donde el reto está en contar la historia con las palabras justas, con la extensión necesaria.

He publicado cuatro antologías de relatos en mi carrera: Unicornios sin cabeza, Ozymandias, El centauro de piedra, y La sed de las panteras, y todas ellas correspondían, más o menos, al deseo de hacer un suma y sigue de mi producción hasta el momento, siendo El centauro de piedras la recopilación cronológica de todos mis relatos de fantasía y ciencia ficción y La sed de las panteras la recopilación no cronológica de mis otros relatos, esos que cuesta trabajo encuadrar en un género y que quizá puedan llamar más la atención a un público generalista.

Llegamos a la que es de momento mi quinta y última antología, Piel de fantasma, que se diferencia de las anteriores en que no es estrictamente un suma y sigue, sino que por primera vez es un libro que tiene cierta unidad temática. He huido en todos estos relatos, que distan entre sí un periodo de unos quince años, de la ciencia ficción de mis inicios y de la fantasía heroica, para acercarme más a un fantástico de tintes sobrenaturales y poéticos, donde los relatos suelen tener elementos en común, y donde el estilo marca lo que algunos han llamado mi momento de madurez.

Fueron publicados en su día en revistas como Gigamesh o Artifex, espaciados en el tiempo y sin que aparentemente tuvieran conexión. Sin embargo, al recopilarlos, se nota que hay una gradación dramática entre ellos, unos puntos comunes, unos personajes que asoman fugazmente en diversos relatos. Se puede leer como una antología de fantasmas, pero también como una antología de historias de realismo mágico, con algunos relatos desarrollados en Cádiz, mi ciudad natal, un Cádiz que imagino distinto a lo que nos publicita el carnaval y las campañas mediáticas: un Cádiz donde se alternan leyendas y rondan revinientes.

Hay un par de finalistas del premio Domingo Santos, un Pablo Rido, dos Ignotus y otros tres o cuatro nominados al Ignotus en esas páginas, así que imagino que podemos dar por hecho que calidad no falta a este libro que cuenta con una portada absolutamente maravillosa y que es, quizás, mi libro más bello, tanto por dentro como por fuera.

Decía antes que cada relato tiene su extensión, y por eso no les extrañe que se les haga raro que historias como La sed de las panteras o Son de piedra no sean más largas, aunque podrían haber sido perfectamente desarrolladas en forma de novela: uno las escribe como las escribe, utilizando la síntesis en vez del desarrollo extenso, y como nuestro mercado es como es, ya sabe que es difícil que retome esas ideas y las desarrolle luego en otro formato más largo. Por eso, hay también en la antología un cuento muy corto centrado en Elvis Presley, otros dos que bien podrían ser primeros capítulos de novelas que jamás escribiré, y hasta una novela corta, Llena eres de gracia, donde presento a Ora pro Nobis, un trío de personajes de los que siempre he querido contar más historias (y hacer guiones de cómics y episodios televisivos, pero esa es otra), y que sin embargo apenas hace unos días no han visto continuadas sus historias en un relato corto donde volvemos a encontrarlos.

Estoy contento de este libro. Me gusta la edición, y me halaga que compañeros escritores lo alaben. Espero que los lectores “de a pie” puedan también ser seducidos por la magia.

Rafael Marín

Leer la Reseña de  Santioago Gª Soláns
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Gemma Arterton podría estar en la precuela de 'Alien'

Ridley Scott quiere que la actriz se convierta en la protagonista de la nueva película de la franquicia.

Nuevos rumores de la precuela de 'Alien Prequel'. Gemma Arterton ha asegurado que Ridley Scott se ha puesto en contacto con ella para exponerle su deseo de que se convierta en la protagonista de la precuela de la popular franquicia de alienígenas de finales de los '70 y los '80. La actriz, a la que no dejan de lloverle proyectos, ha accedido encantada, y tiene previsto reunirse con el director para discutir las condiciones del posible contrato. De llegar a buen puerto las negociaciones, todo apunta a que Arterton interpretará un papel similar al de la teniente Ripley, a quien Sigourney Weaver encarnó en la película original y en sus tres secuelas.

Al parecer Scott supo que quería a Arterton como protagonista desde que vio a la actriz en su última película 'The Disappearance of Alice Creed'. Pero no es el único que la quiere para su proyecto. Y es que la joven intérprete también ha afirmado que se ha unido al proyecto Christopher Nolan, 'The Keys to the Street', un filme basado en la novela homónima de Ruth Rendell cuyo guión escribió el realizador antes de dirigir 'El caballero oscuro'. Por si fuera poco, Gemma Arterton acaba de sumarse a 'In with the Outlaws', una comedia-western que dirigirá Richard E. Grant.

'Avatar 2' tardará en llegar a la gran pantalla más de tres años , de modo que tendremo reestreno si "REESTRENO" en septiembre


'Avatar 2' tardará en llegar a la gran pantalla más de tres años Cine >
Para paliar la espera, el 24 de septiembre regresa a los cines 'Avatar' con nueve minutos de contenido extra y en 3-D.

Habrá que esperar. La secuela de la superproducción más taquillera de la historia, 'Avatar', no llegará a la gran pantalla hasta 2014. Según ha declarado su artífice, James Cameron, va a necesitar mucho tiempo para sacar adelante 'Avatar 2'. "Creo que haré la segunda y tercera parte juntas, aunque se estrenarán por separado con un par de años entre ellas. Estoy trazando la historia en este momento", ha añadido.

Para los impacientes, en breve nueve minutos extra en la gran pantalla  Los pocos que se quedaron sin verla, y los ansiosos fans de los na´vi, podrán volar de nuevo hasta el año 2150 a partir del 24 de septiembre. 'Avatar' se repondrá en las salas de cine con nueve minutos de metraje más que en la versión original. Se compondrá de "escenas inéditas, todas creadas por ordenador, y nada de material extra tomando un café", según ha declarado Cameron.

El DVD llegará a las tiendas a partir de noviembre, y en él habrá hasta 16 minutos suplementarios. Como adelanto, os ofrecemos el tráiler de la edición especial que se estrenará en los cines.

GUERRA A MUERTE Por: Javier Fernández Bilbao

“La crueldad, como cualquier otro vicio, no requiere ningún motivo para ser practicada, apenas oportunidad.”

Mary Ann Evans


Solo era cuestión de hacerse valer. Muertos contra vivos, y viceversa. Una vez ejecutado el primer movimiento, en el cual los resucitados arrancaron a merendarse a sus parientes, vecinos y amigos, no hubo otro remedio que replegarse, esconderse, y huir como las ratas. Después del primer y violento envite, el enemigo reclutó más muerte, creció en número, y multiplicó sus deletéreos efectivos hasta hacerse marabunta de villas y urbes. Sin embargo, y para su desgracia, la ausencia de una conciencia asociativa les impidió ser el temido azote del apocalipsis que todos temían al principio. 

El gobierno, en éstas, ni estaba ni se le esperaba, completamente desbordado por tan tremebundos acontecimientos. Y el ejército, sólo podía afanarse en dar cobertura a edificios y estamentos gubernamentales, y a los cobardes que los habitaban esperando parapetados tras sus subordinados. Mientras, una cohorte de científicos torturaba la carne muerta sajando decenas de especímenes de toda clase y condición, tomados de rehenes con la sana intención de exprimir su secreto.

La gente al fin comprendió que nadie los iba a salvar. Ni las bombas, ni las oraciones. 

La necesidad es la madre del ingenio, y la frase no encontró mejor ocasión para hacerse valer. Estábamos rodeados de armas, de útiles y enseres perfectamente válidos para hacerlos frente. Y un puñado de psicópatas con iniciativa, encontró divertido aquello de tener libertad para tronzar a sus anchas a los otrora semejantes, ahora insólitos enemigos. Con las fábricas cerradas indefinidamente, no había mucho más que hacer salvo prepararse para la guerra zombi. Acopiar, recargar y afilar. Y luego organizarse en patrullas urbanas, emisora en ristre, para peinar los barrios uno por uno. Los bloques de edificios se hicieron castillos inexpugnables. Los balcones se convirtieron en improvisadas almenas desde las cuales vertían agua hirviendo, lejía, o cualquier cosa que abriese sus pieles azuladas entre aullidos de dolor. Muchos encontraron un buen pasatiempo: lanzar objetos intentando hacer diana en el cráneo de los difuntos móviles, y no pocas macetas lo lograron al fin.

Por vez primera el número de ellos, en vez de aumentar, disminuyó. Buen síntoma de que las cosas se estaban haciendo bien. Las ferreterías hicieron el negocio de su vida vendiendo toda clase de aperos trinchantes y cortantes, y la venta más popular de todas fue sin duda, la de moto-sierras. Las pistolas no eras sino, cosa de mariquitas. Y cuando las primeras cervecerías comenzaron a reabrir sus puertas, los clientes predilectos fueron los sedientos y jadeantes muchachos; y empezaron a escucharse historias de desmenuzamientos múltiples y manifestaciones enteras de zombis-antorcha. Cada cuadrilla exageraba un poco más que la anterior, pero eso daba igual. Habían encontrado su verdadera vocación y estaban sólo al comienzo. 

Lo mejor de todo es que no hubo lugar a sentir piedad ni remordimientos contra aquellas criaturas, hambrientos residuos sin alma ni sustancia humana.

La victoria pues, era nuestra.

Hoy día es extremadamente infrecuente encontrarse con un muerto viviente. Los que tienen esa suerte se lo disputan con ahínco, pues saben que quizá sea esa tarde la última en que podrán pasárselo en grande sin trabas ni límites a su cruenta imaginación.

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EN LA CARRETERA (reseña de la película La Carretera), por Jorge Zarco Rodríguez

Ganadora del prémio Pulitzer en 2007 y arrastrada por la polémica de si se trata de literatura "seria" o ciencia-ficción y terror disfrazado bajo apariencia "respetable", LA CARRETERA de Cormac McCarthy es una de las novelas más impactantes de los últimos años por más que su trama nos parezca un poético homenaje a MAD-MAX: un padre y un hijo huyen hacia ninguna parte sorteando en su camino a bandas de caníbales y desesperados sin nada que perder. Y aún así lo importante de su trama no es tanto su aterradora atmósfera como los esfuerzos del padre por mantener vivo a su hijo como símbolo viviente de una esperanza que su inhumano entorno les niega a cada paso. Como era de esperar, la adaptación a la gran pantalla no se hizo esperar; rodada en 2008 y con un año de retraso en su estreno que delatan un montaje interminable y puede que imnumerables conflictos de producción, LA CARRETERA (THE ROAD) es la segunda obra del australiano John Hillcoat, que ha contado con la magnífica fotografía en tonos grises de nuestro Javier Aguirresarobe y la música del mítico rockero Nick Cave, amigo del director y también responsable de la banda sonora de la magnífica LA MUERTE DE JESSE JAMES POR EL COBARDE ROGER FORD. Con una puesta en escena deudora del western crepuscular de los 70, pero también del terror estílo MATANZA DE TEXAS, muestra sin embargo en todo momento un tono contenido con la violencia. Lo que en manos de Rob Zombie sería una orgía de sangre interminable, Hillcoat muestra el horror y la violencia de forma rápida, seca y realista. No sabemos lo que provocó el apocalipsis, puede que un holocausto núclear o un desastre ecológico o quizá una nueva era glacial. Eso quizá no importa tanto como la obsesión por la supervivencia de todos sus personajes, donde la mayoría se dejan arrastrar por la desesperación, devoran a otros supervivientes y se devoran entre ellos. Y unos pocos que abrazan una brizna de esperanza como nuestros protagonistas y se niegan a rechazar ese poso de humanidad que todavía no les ha convertido en bestias. Reflexión sobre la ambigüedad del ser humano, capaz de lo peor y lo mejor al mismo tiempo. Con un tratamiento más realista y verosimil que la gran mayoría de películas de contenido apocalíptico, con las que tiene sin embargo más de una deuda pendiente. Títulos como UN MUCHACHO Y SU PERRO, el clásico cuento de Harlan Ellison, y películas como NUEVA YORK AÑO 2012, EL DÍA DESPUÉS, o la mítica saga MAD-MAX evocan al aficionado posíbles influencias. Como otra obra de Cormac McCarthy NO ES PAÍS PARA VIEJOS adaptada por los hermanos Cohen, les recordaba a más de uno a TERMINATOR (no es broma). Y aprovecho un paréntesis para denunciar que una frase de TERMINATOR SALVATION incluida en la escena del beso entre Sam Worthington y Helena Bonhan Carter: -¡ASÍ SABE LA MUERTE!- ha sido mutilada en la versión en DVD según mi colega José. Para que luego hablen de ediciones especiales y escenas elíminadas...

Volviendo a LA CARRETERA, me sorprendió que un argumento tan sórdido no excluya la ternura y el cariño, interpretadas a la perfección por un Viggo Mortensen que es mejor actor a cada día que pasa (él salvaba la discreta GOOD) sin que el resto del reparto merezca por ello menos admiración. El joven Kodi Smit McPhee pasa de la angustia al afecto y la tristeza como si no le costara esfuerzo, y papeles cortos pero de gran intensidad para Charlize Theron y el veterano Robert Duvall o Guy Pearce. Pese al horror, pese a la constante presencia de la muerte o el terrible y poético instante de la caída de los árboles muertos, metáfora de un mundo que no pudo soportar el maltrato del hombre, LA CARRETERA habla sobre todo del amor de un padre por su hijo y de la posibilidad remota, pero no imposible, de que haya todavía alguien bueno en alguna parte.